schemaMALTRATO+ MUJER+ DISCAPACIDAD= ¡QUE VIDA!

Résumé

Isabel Arenas, Directora del programa « La ciudad Digital para todos » de la Red européa de Ciudades Digitales
MALTRATO+ MUJER+ DISCAPACIDAD= ¡QUE VIDA!
Maltrato físico o psicológico y mujer con alguna discapacidad. Según las estadísticas, un cuarenta por ciento de las mujeres que forman parte de este colectivo sufren o han sufrido algún tipo de violencia de género. Debido a determinados factores, estas mujeres presentan una mayor vulnerabilidad. Entre ellos podemos destacar los siguientes: baja autoestima, menosprecio por su imagen y mayor dependencia de asistencia y cuidados.

Nom de l’auteur: Arenas Isabel

Date de rédaction : 23/07/2007

MALTRATO+ MUJER+ DISCAPACIDAD= ¡QUE VIDA!

Isabel Arenas
Directora del programa « La Ciudad Ditial para todos » de la Red européa de Ciudades Digitales

Maltrato físico o psicológico y mujer con alguna discapacidad. Según las estadísticas, un cuarenta por ciento de las mujeres que forman parte de este colectivo sufren o han sufrido algún tipo de violencia de género. Debido a determinados factores, estas mujeres presentan una mayor vulnerabilidad. Entre ellos podemos destacar los siguientes: baja autoestima, menosprecio por su imagen y mayor dependencia de asistencia y cuidados.

A pesar del año y medio que ya lleva aprobada en España la Ley Integral contra la violencia de género, las cifras no han mejorado. Bajo estos presupuestos, intentaré desarrollar algunos aspectos fundamentales.

1.- Las mujeres con discapacidad son más vulnerables a la violencia debido a que, por un lado soportan las barreras y retos tradicionales con las que se encuentra cualquier otra mujer y, por otro, tienen que aguantar aquellas que se derivan de los obstáculos y falta de oportunidades ocasionadas por la propia capacidad física.

Estas mujeres suelen tener mayores dificultades para expresar los malos tratos debido tanto a problemas de comunicación como a una baja autoestima y menosprecio de su propia imagen.

2.- Su discapacidad también propicia un enfrentamiento entre los papales tradicionales asignados a la condición de mujer y negación de estos mismos en la mujer con discapacidad, una mayor dependencia de la asistencia y cuidados de los otros, así como el miedo a denunciar el abuso por la posibilidad de perder los vínculos y la provisión de los cuidados.

3.- Una menor credibilidad a la hora de denunciar hechos de este tipo ante algunos estamentos sociales y vivir frecuentemente en entornos que favorecen la violencia, como familias desestructuradas, instituciones, residencias y hospitales.

Por otra parte, el tema de la violencia de género es muy delicado y está muy encubierto, tanto por parte de la persona que lo sufre como por las personas que sospechan estar ante un caso de violencia de género. Por ello es muy difícil aportar cifras concretas ni estadísticas.

4.- Las altas tasas de desempleo que hay en este colectivo de mujeres puede también influir en esta violencia. La falta de empleo y los bajos niveles de formación académicos son habituales en las mujeres con diversidad funcional; y en los casos en los que se cuenta con niveles académicos superiores, las dificultades añadidas son tanto las derivadas de su condición física como la falta de recursos de empleo adaptados.

Además, se puede afirmar que las mujeres con discapacidad funcional sufren todo tipo de violencia, no sólo física y verbal, sino también afectiva, de cuidado y atención personal o sanitaria, ataques a su capacidad de decisión al control de su dinero, etc.

Ahora, cuando han pasado casi dos años de la aprobación en España de la Ley Integral contra la violencia de género, podemos destacar en su aplicación aspectos positivos y negativos. Lo positivo es que la nueva ley abarca tanto los aspectos preventivos, educativos, sociales y judiciales, como los asistenciales y de atención posterior a las víctimas. Además, se establecen por primera vez medidas de sensibilización e intervención en el ámbito sanitario para mejorar la detección precoz y la atención de las víctimas. Aunque los síntomas que podrían indicarnos que una mujer con discapacidad está sufriendo maltrato no son diferentes de los que se muestran en el caso de cualquier mujer.

Lo negativo podría ser el abordaje de la violencia de género desde la salud pública.

Los servicios asistenciales de salud en la actualidad siguen teniendo serias

limitaciones tanto en la investigación como en los sistemas de información, la identificación y el tratamiento de las mujeres maltratadas, aún más si hablamos de la la mujer con diversidad funcional víctima de violencia de género.

Por supuesto, debería haberse incluido en esta Ley alguna referencia explícita a las mujeres con discapacidad aunque se trate de un colectivo con características y necesidades muy concretas. En este sentido, la Federación de Asociaciones de

Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid (FAMMA) ha creado un Servicio de Atención a Víctimas de Malos Tratos en el que un equipo multidisciplinar compuesto por trabajadores sociales, un psicólogo y un asesor jurídico que proporcionan información, orientación y asesoramiento de forma individual con el que se puede contactar a través de la página web www.famma.org.

Por último, unas pautas a seguir en caso de una situación de maltrato. Lo fundamental es DENUNCIAR ante una comisaría de policía, un cuartel de la Guardia Civil o en el juzgado de guardia. En caso de tener que abandonar el domicilio familiar no hay que olvidar el DNI, la cartilla de la Seguridad Social, el libro de familia y la libreta de ahorro tarjetas bancarias o los datos de la cuenta corriente.

Isabel Arenas

Fuentes: Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia, Instituto de la Mujer, Amnistía Internacional, FAMMA.